Creía que no importaría. Creía que no afectaría, que no me dolería. Pero no fue así.
De repente sentí la punzada. EL nudo en la garganta, el ahogo, y las ganas de vomitar.
Dolía más saber que no eran más que tonterías, que los síntoomas no podían coincidir y , que por tanto, de nada servía ponerse así.
Llegó a poblar en mi mente la idea de que quizás ellos lo pensaron, que me formularon. Una parte de mí quiere pensar que fue así. Pienso que seguro que la realidad lo niega pues no es nada existente, seguramente mis marcas, temblores y demás no sean más que tontería y casualidad.
Ese momento me impactó tanto. Me mató. Busqué culpables: primero el resto, quitando la culpa que se exponía sobre mis hombros y dispulpé todo lo hecho por mí. Quien sabrá si me equivoco o no.
Luego supe que esa culpa no era más que mía. Pues fui yo la que propició todo. Luchas contra lo imposible. Las cosas son como son. Resignación. Nadie sabría porque no hay nada que saber.
El silencio no fue más que un instrumento de tortura que aplicamos a esta relación basada en las falsas esperanzas y los sueños rotos.
Palabras vacías cargadas de emoción destilaban nuestros labios, ya cansados de ser usados. Miradas que comunicaban un afecto ganado a roces que ahora sueltan chispas son las que nos dirigíamos y ahora olvidamos usar.
Ignorando lo bello que fue acariciar mutuamente nuestras pieles, como el viento mece al trigo o las hojas se elevan con la brisa, nos empeñamos en acusarnos sin sentido, escudando el amor que siempre se produjo y nunca se atendió, cegándonos a la hora de expresar lo que creímos sentir.
Al no querer recordar que nos conocemos el uno al otro mejor que nosotros mismos, alzamos voces, acúmulos de reproches absurdos dichos por una rabia palpable que necesita una excusa para salir
Mirarte a los ojos y saber que realmente no deseaba esto es lo que más me cuesta afrontar... Me pregunto si verdaderamente pensé lo que dije o si quiera sé lo que grité, y aun así no me detengo al escribir estas líneas ni me detuve al formularte esas palabras hirientes Esas palabras hirientes que marcarán una sentencia que hará mella en nuestros corazones... las únicas verdaderas máquinas de matar.
Su rostro dibujaba una fingida indiferencia sierva de unos sentimientos obligados a ser ocultados. Sus pasos eran rápidos y concisos, sus ojos rápidos y controladores, su boca, suave e inmóvil.
El frío atenazaba sus huesos sin que se diera cuenta mientras paseaba en busca de la nada a través de una calle la cual no sabía adónde llevaba. Un rumbo incierto hacia un futuro desconocido se alzaba delante de ella.
Sus pensamientos, bloqueados por el exceso de sucesos, se confundían entre ellos y la hacían perder la cordura. La música atronadora ayudaba a mantener en silencio el ruido de su mente.
Su camino se veía acordonado por personas con sus propios problemas que no eran conscientes de nada y a la vez estaban pendientes de todo.
El tiempo no se hacía notar y ella seguía caminando en busca de algo que la ayudase a olvidar o simplemente le salvase para poder escapar de esa tortura que se agolpaba con fuerza en su conciencia.
Temiendo no poder llegar a ver nada más allá que caras y calles desconocidas, pronto se dio cuenta de la llegada de él.
Se paró en seco. Pestañeó varias veces comprobando si no era otra vez otra ilusión. No, no lo era, sus labios se separaron y exhalaron un grito. Ni ella sabía si era por miedo, por dolor, por amor, no lo sabía, pero él estaba allí.
Su rostro se desencajó, su corazón empezó a palpitar a una velocidad desorbitante y su respiración se volvió rápida. De repente la música ya no existía, no existía ni la gente de su alrededor ni existía ella misma, ahora mismo sólo existía el rostro de él alzándose serio desafiando la mirada de ella con lástima. Las piernas fuertes y seguras que antes sostenían a un cuerpo estrecho, se volvieron frágiles y dejaron caer al ahora cuerpo pesado como el plomo.
Con las rodillas dobladas y las lágrimas cayendo sobre su rostro, empezó a recordarlo todo de nuevo. Se tapó la boca en un vano intento de sosegar sus gritos y le vio avanzar hacia ella.
Le vio agacharse a su lado...y murmurarle unas palabras que le declararían sentencia.
La rabia incontenida se encierra en los músculos y el nudo de la garganta pretende ahogarte. Las arcadas amenazan, los ojos se nublan, empiezas a temblar, tu corazón va a toda velocidad, te quema la cabeza.
Te miras al espejo en un vano intento de reconocimiento propio y un esfuerzo inútil de tranquilizarte... toda la información se agolpa en el cerebro y la angustia te corroe.
Andas tambaleándote hacia el baño. Observas la cuchilla y escuchas tu respiración entrecortada... te miras nuevamente al espejo... ojos inyectados en sangre expresan un odio y una ira abobinable que intimidaría hasta el más valiente.
Pegas puñetazos a la pared hasta sangrar y aún así sigues, no sientes el dolor, no quieres sentirlo, hay otro que se infunda dentro tuya... y es el único que importa. Exalas un grito y te encojes en una esquina..., te sientas, te abrazas las piernas y empiezas a arañarlas con furia... la piel se despelleja... localizas tu muñeca y haces lo propio... tu cerebro no responde, necesita soltar todo de una vez, necesita que todo acabe.
Toda la tristeza, impotencia, incomprensión, odio, ira y todo lo que se enfrenta a tu cordura te ha derrotado...
Sangrando por varias partes del cuerpo te dejas caer... tumbado, contra el suelo frío...
Huyo del pasado y del futuro y me encierro en un presente incierto que no se afrontar. Al mismo tiempo te veo y me dan ganas de llorar. Llorar por no poder estar ahí y decirte toda la verdad. Decirte que te quiero y que nada ha terminado porque nunca empezó. Quiero mirarte a los ojos y exclamarte que no estás solo y que siempre queda algo que hacer y siempre hay motivos por los cuales luchar. Que aunque ahora parezca que Todose va a acabar y nada volverá a ser como antes... No siempre tiene que ser cierto. Puede que no sea como antes, puede que pasen desgracias, pero también puede que encuentres algo que te de ganas de vivir, que siempre lo hay, algo que llegará antes o después y te hará sonreír cada día y te hará soñar con un camino que recorrer. Supongo que solo me queda observar esas estrellas que alumbran una noche que no sería nada sin su luna. Me gusta pensar que tú eres esa luna que se cierne orgullosa, más bella que todas las demás estrellas y más admirada y deseada por más. Me pregunto si se da cuenta. Ahí arriba tan solemne, tan imprescindible y tan independiente... Aparentemente sola pero siempre acompañada en los pensamientos de un enamorado. Para mí tú eres como la luna. Sólo que sólo mío. O eso quiero creer. Rezo por unos sueños quizás no tan absurdos que absorben el alma y me dan el único motivo para seguir aquí. La oscuridad se cierne sobre mi mente y tú eres como esa luz que se esconde tras miles de kilómetros que me quedan por recorrer y que me salvará de este calvario. Me gusta pensar que tú sientes igual. Me gusta confesarte estas cosas como si nada y gusta manchar estas páginas de lágrimas. Sabes por qué? Porque me enorgullezco de quererte. Por encima de Todoya que, al fin y al cabo, quien soy yo para decidir lo que siente mi corazón ? Dichoso aparato caprichoso y certero. No me avergüenzo de quererte porque sé que eres una persona que me amará tanto como yo la amo a ella y eres una persona que aunque le cueste verlo, merece la pena. Mi situación nunca fue comparable con la tuya pero puedo asegurarte que sí sé lo que es la soledad. Quizás nunca haya perdido tanto en tan poco tiempo pero puedo decirte que sé cuál es ese sentimiento de culpa y de incomprensión que corroe tu racionalidad. Seguramente nunca vaya a saber lo que es estar como tú pero lo único que me queda por ahora es decirte estas palabras que serían carentes de significado si no te las dedicase. Quiero decirte que me desvivo por ayudarte y me duele verte así. Que me cuesta concentrarme y me siento fatal cuando veo que tú también lo estás. Que esa impotencia que sufro día a día no es más que una carga más que soportan mis alas de ángel. Para qué quiero ser un ángel si no puedo desplegar mis alas? Hacerlas brillar? Encerrarme, por aué? Pregúntatelo tú ahora mi amor, porque estás poniendo cargas a tus preciosas alas, llevas unos grilletes que se unen a los míos y si tú caes, yo caigo. Te suplico ahora que me ayudes a ayudarte. Te ruego que reflexiones y te des cuenta de que no Todoes negro o blanco, es gris. Te pido que tengas piedad con aquellos que te queremos y no nos quites tu maravillosa personalidad y tu maravillos sonrisa. Te pido, que no me dejes caer. Otros días veo llover y me da ganas de correr fuera. Dejar que la lluvia acaricie mi rostro y moje mis ropas como si no le importase la que haya debajo. Dar vueltas como una idiota y gritar que te quiero, que eres lo único que me importa, y que si me equivoco, lo haré! Y no me arrepentiré! Porque sabré que quererte ha sido lo mas bonito que me haya pasado en la vida. Contar inútilmente las gotas que destilan esas inmensas nubes y decirte que cada una de ellas sería cada vez que te dijese te quiero. Que me mires debajo de un paraguas como si estuviese loca y no pudieses detectar las lágrimas que surcan mi rostro. Deseo que sonrías mientras me veas correr hacia ti. Que tires el paraguas y me abraces tan fuerte como lo esté haciendo yo en ese momento. Levantar la cabeza, y con solo un beso, decirte que te amo.
Me gustaría despojarme de todo este miedo que me corroe y me hace dependiente de mis acciones. Quiero saber qué es eso que osa asomarse por aquel cristal que se cuelga en mi cuarto. Una mezcla de diferentes palabras, opiniones, objeciones, carentes o no de significado, sean ciertos o no, importantes o no!
Confusa, por no saber qué es lo que va a pasar y aun así tener sospechas fundadas... Me gustaría creer realmente en todo lo que me decís y luego poder levantarme y escuchar todo el resto ignorando a quién lo haya dicho... Querría explotar, que todo se fuese, que se borrase. Quiero dejar de llorar, de gritar a la nada sin hacer ruido. Querría dejar de escribir estas cosas... abrir la puerta, encontrarme a un amigo y mostrarle una sonrisa de verdad, y no esas carcajadas y sonrisas falsas que acompañan mi rostro.
Se me da bien decir pero no sé me da bien hacer. Para qué nos vamos a engañar. Sé que soy una persona que vale la pena, como cada cual que existe en esta Tierra... algunos siendo "mejores" que otros debido a que sepan hacer unas cosas u otras... pero nadie es juez para dictaminar si se merece más o menos cariño. Así pues, soy yo merecedora de todo esto? Acaso existe el "todo esto"? Son tonterías de mi cabeza?
Dime entonces, todos esos sueños que se agolpan en mi mente y me hacen creer en un futuro incierto, debería seguirlos? Dime ahora, todas esas palabras que se pronuncian por esos labios y esas miradas furtivas que intentan matarme, debería escucharlos? DIME PUES! ACASO SALDRÉ DE AQUÍ ALGUNA VEZ!?
Quiero que estas alas encadenadas que asoman por mi espalda se arranquen los hierros que torturan sin compasión sus plumas... Quiero poder gritar sin pensar en las consecuencias y aferrarme en lo que me queda por hacer expresando todo aquello que se esconde en un interior que ni yo llego a entender... Quiero que todo eso se borre, que todos los recuerdos se borren... aunque éstos me hayan ayudado a aprender ... (a aprender? Sigues siendo tan idiota como siempre) quiero que se vayan... esa sonrisa, esas manos, esas palabras, esas... mentiras.
Si vieses la cantidad de páginas manchadas con sangre y lágrimas, llenas de garabatos, insultos y reproches que he llegado a escribir... seguramente pensarías que estoy loca. No sé si lo estoy. O si acaso necesito ayuda. No sé si quiera si esto es real.
Me criticas por callarme. Por no decir lo que pienso, por no luchar contra esto y hacer que pare. Pero acaso es tan fácil? Acaso es tan fácil arriesgar? Y si sale mal? Y si acabo peor? ... No me vengas con que podría ser lo contrario. Ahora estoy bien. Sólo seguiré llorando en silencio y lamentándome como una estúpida por ser lo que soy. No estoy sola pero sé que no podré salir sin ayuda de nadie. Lo sé, claro que lo sé. No es tan fácil... a veces pienso que el mejor estado sería el sopor y el sueño... ya que eso me noquea la mente y provoca que ya no recuerde nada y lo que escuche no sean más que palabras inteligibles.
Ahora es cuando vuelve a pasarme lo mismo de siempre. Los mismos síntomas de siempre. Ahora es cuando me niego a que intentes ayudarme porque no quiero ni que te imagines mi estado. Ahora es cuando cierro todo contacto con el exterior y me tapo los oídos con pensamientos suicidas y paranoicos... Luego la razón me dice que lo que estoy haciendo no es correcto... y me siento peor por haberlo hecho.
Me gusta ver como hay gente que me dice que soy idiota por hacer eso. Por hundirme. Por creer que no soy lo que realmente soy... Los admiro porque ellos sí saben... y viven con una sonrisa por delante. Aún así conscientes de que llorarán y sufrirán pero que nunca se avergonzarán de ser quienes son. Yo quiero ser así. Pero no puedo.
Luego vuelve otra vez. Todo vuelve otra vez. Y no se va. No quiere irse.
No somos pues... cómplices de nuestro futuro y esclavos de nuestro pasado?
No podemos borrar aquello que se sucedió alguna vez y tampoco somos realmente capaces de acontecer lo que nos pasará en un futuro inesperado...
Es gratis soñar. Es fácil soñar y pensar que aquello que deseamos algún día se hará posible.
Me gusta soñar un futuro junto a ti, y luego pienso ¿Lo merezco? ¿Otra vez empezaré a discutirlo? ¿Debo seguir con esto? ¿Es correcto? ¿Acaso, sé, yo, lo que es correcto y lo que no?
Ni tú ni yo sabemos nada de la vida y no es nada que no podamos confirmar. Quizás hayamos sentido algunas sensaciones, sean buenas o malas que nos hayan hecho aprender y seguramente ahora sea algo que nos ayude a decidir o a intervenir de una forma condicional en nuestro futuro.
Yo no sé lo que quiero. O quizás sí lo sé pero no me doy cuenta de ello. Sé que siempre he sido una cobarde y no me queda otra que esperar, o eso pienso yo. Sé que... hay muchas cosas por delante y me da miedo pensar que cabe la posibilidad de que no las vaya a conseguir porque no luché lo suficiente por ello.
No debería pararme a pedir ayuda, porque, acaso voy a estar siempre así? No puedo estar huyendo siempre. No puedo afirmar que sé y no ponerlo en práctica. No puedo afirmar que te amo y que no sea cierto.
Los recuerdos no se irán nunca, y ya lo sé, lo tengo asumido. Aun así me gusta pensar que en un futuro dejaré de atormentarme y que ... me reiré de ello, pensando, que no fue más que un error de niña pequeña y que nunca me volverá a pasar. Pero no es así. Temo que vuelva a pasar. Temo que vuelvan a utilizarme y a usarme como una dichosa muñeca te trapo. Qué es peor, que nadie quiera utilizarte o que lo hagan? ... No lo sé, francamente, y ahora no sé diferenciar.
No confío, o quizás sí. Puedo afirmarte que no confío en ti, puedo afirmarte que sí es así. No sé, quizás en algunos sí lo haga porque vagamente pienso que no me harán daño. Pero cómo sé yo si estoy ciega? Cómo sé yo si solo es... una patraña hecha por mi imaginación inmunda? No lo sé, pero tampoco me voy a quedar mirando mis espaldas temiendo siempre ser apuñalada.
De repente todo se vuelve borroso. Mis manos empiezan a temblar. El nudo de mi garganta se hace aún más fuerte. El dolor de cabeza me aturde.
Todos aquellos recuerdos teóricamente enterrados pero nunca borrados vuelven a asolarme. Provocado por unas palabras certeras y precisas... cuyo significado no tendrían que valer nada, los recuerdos empiezan a torturarme por dentro.
No puedes hacer nada. Son hechos. Errores. Gritos. Sueños rotos. Ya nada tiene importancia, solo me queda hundirme en el dolor de aquello que nunca podré borrar.
No intentes luchar por alguien que no merece la pena. Y si la merezco, házmelo saber, pues ni yo veo ya lo que se refleja en el espejo.
Hoy me pasó nuevamente. Hoy volví a perderlotodo de una tajada. Hoy volví a recoger los frutos de mis acciones.
Lloraré, lloraré lágrimas calientes que acariciaran mis mejillas. Sentiré otra vez ese agobio y dolor interno y volveré a temblar como una psicópata. Arañaré mis muñecas otra vez y me haré mas patética segundo a segundo. Sollozaré mientras me encojo sobre mi misma y me convenceré de lo que soy.
Mi respiración se entrecortará y mis ojos serán dos pozos rojos y negros... Mi cordura se verá en peligro y me retorceré de dolor cuando me golpee con vanos intentos de liberar lo que llevo dentro. Me cansaré de llorar y me quedaré dormida encima del resultado de no saber apreciar lo que se quiere